No se trata de volar en el arco iris o vivir en él. Tampoco verlo como siempre lo vemos, por debajo. Indubablemente la composición del arco iris, entendio más bien como la descomposición de la luz, no siempre se puede ver desde arriba. Desde arriba se debe ver diferente. Por eso esta historia es diferente, porque este Arco Iris se ve desde arriba, tal vez algunas veces desde él mismo.
Es una descomposición de la luz, donde sólamente trato de que las cosas sean como deben ser, o como fueron. Creo va ser un tanto íntimo, no tendrá publicidad, ni una gráfica muy llamativa, sino que será discreto, solo llevado por las palabras, por lo que quiero contar.
Cada color del arco iris es como una forma de ilustrar lo diferente que se puede pensar en diferentes etapas de la vida, que algunas veces puede estar teñida la vida de amarillo y ser alegre, y en algunos momentos el añil puede ser tan intenso que se confunde con el negro... y algunas veces simplemente las nubes tapan todo y no se ve nada. Aunque siempre sepamos que existe algo detrás de esas nubes.
Contarlo nada más, tenerlo por escrito, nada más, para que no se llegue a olvidar. Esa es la intención. Para que cada color tenga su lugar. Para volar sobre el arco iris. Esta historia intensa se ha vivido y la quiero contar. Si la encuentras seguila. Sino tal vez me veas por esta vida y veas un arco iris y pensarás en mí.
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