Con este personaje se completa el trío de maes que componen esta historia. Él se llama así, Felipe. Su estatura promedio, su pelo colocho, su ojos claros, su cuerpo cajudo, su corazón sensible, su forma de ser: la más masculina de los tres.
Felipe vive con su madre, está a punto de terminar su carrera, ciencias puras: biología. Su vida fuera del clóset ha estado marcada por una eterna relación de ir y volver. Se amaron tanto que llegaron a odiarse... ese corto paso que existe lo dieron. Su relación se volvió enfermiza, tal vez por ser demasiado perfecta. Sin embargo, ahora están lejos el uno del otro. Probablemente en la noches cuando Felipe se acuesta a dormir piensa en los momentos en que estuvo con él y quiera volver.
Felipe va al gimnasio y tiene un cuerpo digno de él. Está claro en lo que quiere y no le gusta titubear. Es el más seguro de los tres. Carrera definida, deseos confirmados, pretenciones claras. Buen estudiantes, con una lucidez para interpretar los acontecimientos. Con una experiencia de una relación que le permite ver todas las demás con la luz de algo enredado.
Felipe es reservado y sumamente discreto. Gabriel no es tan cercano a Felipe como quisiera, pero cuando andan juntos se entienden perfectamente, son buenos amigos, sumamente diferentes, pero eso nunca ha sido problema. Felipe y Andrés hablan más que con Gabriel, los tres saben como relacionarse... ni muy lejos como para olvidarse, pero tampoco tan cerca como para empalagarse de los tres. La distancia adecuada y los secretos adecuados.
De la fiesta, camino a casa los tres rieron mucho. Los tres reafirmaron esta historia. Felipe tiene su historia.
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