Gabriel fue al cine, pero ésta vez fue diferente. Como siempre cambió la ropa en el último momento, pero siempre lo contempla dentro del tiempo. Salió del apartamento. Por tres pasos lo dejó el bus que lo dejaría cerca del centro comercial. Corrió un poco, pero de igual manera lo dejó el bus. Ni modo, caminar y para no perder la función de 6.15, mejor tomar un taxi. Tomó un taxi, le hizo una pregunta al taxista y se asustó, pero hasta una recomendación le dió el señor, le dijo: compre muchas palomitas de maíz y coma.
Llegó al lugar. Compró el boleto. La película La propuesta. Mientras tanto, dar una vuelta mientras empieza porque como siempre le sobró excesivo tiempo, una vuelta por aquí, otra por allá. Entró a una tienda donde podría comprar alguna tontería, pero no había nada que le gustara. Antes de entrar al cine notó, en los pasillos del centro comercial, que muchas manos caminaban agarradas, muchas manos en pares. Nunca se había percatado de ello, pero es que este día él lo notaba mucho. Por fin entró a las salas de cine. Unas palomitas medianas dulces y una soda sin cafeína. Entró y ahí estaba. Sí, ahí estaba un asiento vacío y otro a la par, vacío también. Se sentó Gabriel. Se sentó y tuvo miedo. Una pareja a la derecha y una familia a la izquierda. Risas la películas, algunas lágrimas como siempre.
Los créditos de la película suben, mientras tanto la gente sale. Gabriel salió y caminó por el Centro Comercial hacia la salida. Vió una pareja de gays conocidos y lo extrañó, como nunca. Tomó un taxi de regreso, la dirección de regreso fue confusa, no se la pudo decir bien al taxista, pero al fin llegó. Lloró antes de entrar al apartamento. Llamó a Andrés y lloró explicandole lo que sucedió. Terminó la llamada, entró al aparta, cerró la puerta y lloró detrás de ella. Luego se levantó, puso música y terminó su historia: no está preparado para ir sólo al cine, no está preparado para caminar sólo.
domingo, 11 de octubre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
no ilusiones
Gabriel aprendió a que a veces no necesita ilusiones.
Gabriel fue de paseo, gabriel conoció a alguien en un funeral, gabriel tuvo una oportunidad con un mae que le gustaba, gabriel se reencontró con su amor, gabriel habló con su no amor. Gabriel tiene los sentimientos más complicados que un hombre puede tener porque no tiene claro exactamente muchas cosas, que no sabe ciertamente cuáles son. Gabriel es enredado, por eso terminó con él, pero por eso también quiere regresar con él, aunque sabe en lo profundo de su alma que no es lo correcto, porque Gabriel sabe qué es lo correcto y qué no lo es, pero nunca sigue sus instintos tanto como quisiera. Gabriel necesita aprender que en momentos importantes de su vida no necesita tener ilusiones, porque esas ilusiones lo ilusionan y como siempre terminan en desiluciones. Terribles desiluciones.
Felipe decidió continuar teniendo ilusiones.
Felipe necesita volver a creer. Él nunca a dejado de sentir la necesidad de ilusionarse y pensar que tal vez, en algún momentos pueda regresar al lugar donde se siente cómodo. Las ilusiones para Felipe son secretas, pero concretas, reales, podríamos decir que hasta medibles. Felipe saber lo que quiere... pero a veces eso no es lo mejor, porque saber lo que uno quiere implica un camino que a veces no es el mejor camino o el más fácil, pueda que se traduzca en algunas lágrimas demás, más de las que ya merece el momento y las circunstancias. Felipe decidió continuar con sus ilusiones aunque sean mas secretas que la de Gabriel y menos que las de andrés.
Andrés no acaba de tener sus ilusiones.
Andrés es silencioso y no quiere contar ciertas cosas que no deben ser contadas. Pero todos sabemos claramente cuáles son las ilusiones de Andrés, todos sabemos que busca ese amor que no ha llegado a su vida y por el cuál sueña en algún lugar del este pequeñito país. En algún momento Andrés pensó que era él, si que era él. Pero él es un idiota y prontamente o no Andrés se dió cuenta. Para su bien o su desgracia, ya que el momento mágico duró muy poco... muy poco. Sin embargo, Andrés continúa teniendo esperanzas. Andrés sabe que anda en algún lugar, pero tiene miedo de no encontrarlo y de dejar de ilusionarse por buscarlo. A veces, Andrés se pierde tratando de encontrarlo.
Gabriel fue de paseo, gabriel conoció a alguien en un funeral, gabriel tuvo una oportunidad con un mae que le gustaba, gabriel se reencontró con su amor, gabriel habló con su no amor. Gabriel tiene los sentimientos más complicados que un hombre puede tener porque no tiene claro exactamente muchas cosas, que no sabe ciertamente cuáles son. Gabriel es enredado, por eso terminó con él, pero por eso también quiere regresar con él, aunque sabe en lo profundo de su alma que no es lo correcto, porque Gabriel sabe qué es lo correcto y qué no lo es, pero nunca sigue sus instintos tanto como quisiera. Gabriel necesita aprender que en momentos importantes de su vida no necesita tener ilusiones, porque esas ilusiones lo ilusionan y como siempre terminan en desiluciones. Terribles desiluciones.
Felipe decidió continuar teniendo ilusiones.
Felipe necesita volver a creer. Él nunca a dejado de sentir la necesidad de ilusionarse y pensar que tal vez, en algún momentos pueda regresar al lugar donde se siente cómodo. Las ilusiones para Felipe son secretas, pero concretas, reales, podríamos decir que hasta medibles. Felipe saber lo que quiere... pero a veces eso no es lo mejor, porque saber lo que uno quiere implica un camino que a veces no es el mejor camino o el más fácil, pueda que se traduzca en algunas lágrimas demás, más de las que ya merece el momento y las circunstancias. Felipe decidió continuar con sus ilusiones aunque sean mas secretas que la de Gabriel y menos que las de andrés.
Andrés no acaba de tener sus ilusiones.
Andrés es silencioso y no quiere contar ciertas cosas que no deben ser contadas. Pero todos sabemos claramente cuáles son las ilusiones de Andrés, todos sabemos que busca ese amor que no ha llegado a su vida y por el cuál sueña en algún lugar del este pequeñito país. En algún momento Andrés pensó que era él, si que era él. Pero él es un idiota y prontamente o no Andrés se dió cuenta. Para su bien o su desgracia, ya que el momento mágico duró muy poco... muy poco. Sin embargo, Andrés continúa teniendo esperanzas. Andrés sabe que anda en algún lugar, pero tiene miedo de no encontrarlo y de dejar de ilusionarse por buscarlo. A veces, Andrés se pierde tratando de encontrarlo.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
felipe
Con este personaje se completa el trío de maes que componen esta historia. Él se llama así, Felipe. Su estatura promedio, su pelo colocho, su ojos claros, su cuerpo cajudo, su corazón sensible, su forma de ser: la más masculina de los tres.
Felipe vive con su madre, está a punto de terminar su carrera, ciencias puras: biología. Su vida fuera del clóset ha estado marcada por una eterna relación de ir y volver. Se amaron tanto que llegaron a odiarse... ese corto paso que existe lo dieron. Su relación se volvió enfermiza, tal vez por ser demasiado perfecta. Sin embargo, ahora están lejos el uno del otro. Probablemente en la noches cuando Felipe se acuesta a dormir piensa en los momentos en que estuvo con él y quiera volver.
Felipe va al gimnasio y tiene un cuerpo digno de él. Está claro en lo que quiere y no le gusta titubear. Es el más seguro de los tres. Carrera definida, deseos confirmados, pretenciones claras. Buen estudiantes, con una lucidez para interpretar los acontecimientos. Con una experiencia de una relación que le permite ver todas las demás con la luz de algo enredado.
Felipe es reservado y sumamente discreto. Gabriel no es tan cercano a Felipe como quisiera, pero cuando andan juntos se entienden perfectamente, son buenos amigos, sumamente diferentes, pero eso nunca ha sido problema. Felipe y Andrés hablan más que con Gabriel, los tres saben como relacionarse... ni muy lejos como para olvidarse, pero tampoco tan cerca como para empalagarse de los tres. La distancia adecuada y los secretos adecuados.
De la fiesta, camino a casa los tres rieron mucho. Los tres reafirmaron esta historia. Felipe tiene su historia.
Felipe vive con su madre, está a punto de terminar su carrera, ciencias puras: biología. Su vida fuera del clóset ha estado marcada por una eterna relación de ir y volver. Se amaron tanto que llegaron a odiarse... ese corto paso que existe lo dieron. Su relación se volvió enfermiza, tal vez por ser demasiado perfecta. Sin embargo, ahora están lejos el uno del otro. Probablemente en la noches cuando Felipe se acuesta a dormir piensa en los momentos en que estuvo con él y quiera volver.
Felipe va al gimnasio y tiene un cuerpo digno de él. Está claro en lo que quiere y no le gusta titubear. Es el más seguro de los tres. Carrera definida, deseos confirmados, pretenciones claras. Buen estudiantes, con una lucidez para interpretar los acontecimientos. Con una experiencia de una relación que le permite ver todas las demás con la luz de algo enredado.
Felipe es reservado y sumamente discreto. Gabriel no es tan cercano a Felipe como quisiera, pero cuando andan juntos se entienden perfectamente, son buenos amigos, sumamente diferentes, pero eso nunca ha sido problema. Felipe y Andrés hablan más que con Gabriel, los tres saben como relacionarse... ni muy lejos como para olvidarse, pero tampoco tan cerca como para empalagarse de los tres. La distancia adecuada y los secretos adecuados.
De la fiesta, camino a casa los tres rieron mucho. Los tres reafirmaron esta historia. Felipe tiene su historia.
domingo, 27 de septiembre de 2009
la fiesta
En esta historia siempre existe una fiesta. Gabriel es menos fiestero. Andrés es el más fiestero. Felipe ingresa a la historia y es el término medio.
Andrés se fue de primero para la fiesta, porque tenía que ayudar a organizar las cosas. Felipe y Gabriel se fueron juntos para allá. Estrenaban un bar gay en un lugar fuera de la capital, un hecho muy raro en este país pequeño, lleno de estereotipos, de pensamientos retrógradas, de personas tan cerradas.
La fiesta empezó, en medio de la transmisión en vivo de un partido de fútbol, un mesa, una narguila, luego llegó la música. Andrés econtró un ligue, con el cual estuvo toda la noche, se besaron, se besaron y se besaron... probablemente se tocaron... probablemente más cosas de las que sé y de las que debo escribir.
Felipe se reencontró con un antiguo experiencia. Curioso venir a encotrármelo aquí, pasó algunos momentos de la noche con él, se desapareció con él algunos momentos de la noche. Yo no sé lo que pasó: nada dice él. Tiendo a creele. Felipe es buen amigo. Gabriel lo quiere y Felipe también.
Ahora pasa lo que pasa con Gabriel. Me dí cuenta de muchas cosas. Primeramente que en cualquier lugar, fuera de la cuidad, andentro de ella, las cosas no son muy diferentes. Los estereotipos siguen siendo los mismos, se sigue escuchando la misma música, los mismos personajes, los mismos conflictos. Los mismos maes. Nada nuevo entre cielo y tierra. Pasé la noche bailando, tranquilo, con una amiga de Andrés que andaba. Bailé mucho, algunos maes me vieron, uno me cerró un ojo (me dio mucha risa). Cuánto he cambiado en éstos últimos años. Cuán diferente soy, cuán seguro de las cosas que busco. Entre ellas no sé si es el amor perdido o no tener un amor.
Al fin de la noche Gabriel escribió un mensaje para él como siempre. Como siempre lo guardó en la carpeta de borradores de su celular y no lo envió. Gabriel aceptó que lo extraña mucho, pero también aceptó las consecuencias de sus decisiones, de su vida. Gabriel filosofó. Andrés durmió tranquilo. Felipe pensó en que está seguro que ocupa a alguien que lo acompañe en esta vida.
La fiesta terminó y todos volvieron a la ciudad.
Andrés se fue de primero para la fiesta, porque tenía que ayudar a organizar las cosas. Felipe y Gabriel se fueron juntos para allá. Estrenaban un bar gay en un lugar fuera de la capital, un hecho muy raro en este país pequeño, lleno de estereotipos, de pensamientos retrógradas, de personas tan cerradas.
La fiesta empezó, en medio de la transmisión en vivo de un partido de fútbol, un mesa, una narguila, luego llegó la música. Andrés econtró un ligue, con el cual estuvo toda la noche, se besaron, se besaron y se besaron... probablemente se tocaron... probablemente más cosas de las que sé y de las que debo escribir.
Felipe se reencontró con un antiguo experiencia. Curioso venir a encotrármelo aquí, pasó algunos momentos de la noche con él, se desapareció con él algunos momentos de la noche. Yo no sé lo que pasó: nada dice él. Tiendo a creele. Felipe es buen amigo. Gabriel lo quiere y Felipe también.
Ahora pasa lo que pasa con Gabriel. Me dí cuenta de muchas cosas. Primeramente que en cualquier lugar, fuera de la cuidad, andentro de ella, las cosas no son muy diferentes. Los estereotipos siguen siendo los mismos, se sigue escuchando la misma música, los mismos personajes, los mismos conflictos. Los mismos maes. Nada nuevo entre cielo y tierra. Pasé la noche bailando, tranquilo, con una amiga de Andrés que andaba. Bailé mucho, algunos maes me vieron, uno me cerró un ojo (me dio mucha risa). Cuánto he cambiado en éstos últimos años. Cuán diferente soy, cuán seguro de las cosas que busco. Entre ellas no sé si es el amor perdido o no tener un amor.
Al fin de la noche Gabriel escribió un mensaje para él como siempre. Como siempre lo guardó en la carpeta de borradores de su celular y no lo envió. Gabriel aceptó que lo extraña mucho, pero también aceptó las consecuencias de sus decisiones, de su vida. Gabriel filosofó. Andrés durmió tranquilo. Felipe pensó en que está seguro que ocupa a alguien que lo acompañe en esta vida.
La fiesta terminó y todos volvieron a la ciudad.
viernes, 25 de septiembre de 2009
no regresar
Caminaba como siempre del trabajo a la casa, por donde se pasa todos los días. Cruzar el parque de suroeste a noreste. Siempre la misma historia. Cruzar el parque. Pensar en las bancas del parque siempre con gente creyendo que se ama, pero es mentira, en realidad no se aman unos a otros, se aman a ellos mismos y bueno, uno simpre cree que es diferente.
No regresar por ese parque. A veces quisiero que pase eso. Ese días lo leí en su estado y ya lo presentía en el aire. Casi cuatro meses han pasado desde que yo, Gabriel terminé con él. Tantas cosas han pasado. He descubierto tantas cosas, tantas cosas de mí mismo. El mejor tiempo para que me conociera, ahora entiendo porque la vida hace algunas cosas.
No regresar, lo decidí. A los momentos de inseguridad, a los miedos cuando no llegaba, a pensar en por qué estaba sólo algunos fines de semana cuando debería estar conmigo. Ya no quiero regresar a revisar el celular, los mensajes que me hacían dudar. Ya no regresar a sentir que todo en la vida se puede resumir en los sentimientos que se tienen a una persona. No regresar. No más.
Caminé por ese parque pensando en eso. Con mi mirada puesta en el horizonte interrumpido por un edificio, en esta ciudad todo está interrumpido. Caminé de nuevo y no ví para atrás porque ya sabía lo que había, ese parque, el parque Morazán no se movería, siempre estaría ahí. Mañana no regreso al parque, no paso por ahí, porque es sábado.
Gabriel crece y sabe que no está preparado. Camina con unos pasos cada vez más seguro aunque no sabe si volver a ver para atrás significa que no quiere volver o que le da miedo ver lo que perdió por la necesidad de encotrarse a sí mismo, pero esa es la naturaleza de Gabriel. Gabriel es complicado, mucho, rodeando la locura. Y camina por la cuidad pensando un poco en él, pensando un poco en qué estará haciendo, con quién estará riendo... pero no importa, ésta historia es de Gabriel, no de él.
No regresar por ese parque. A veces quisiero que pase eso. Ese días lo leí en su estado y ya lo presentía en el aire. Casi cuatro meses han pasado desde que yo, Gabriel terminé con él. Tantas cosas han pasado. He descubierto tantas cosas, tantas cosas de mí mismo. El mejor tiempo para que me conociera, ahora entiendo porque la vida hace algunas cosas.
No regresar, lo decidí. A los momentos de inseguridad, a los miedos cuando no llegaba, a pensar en por qué estaba sólo algunos fines de semana cuando debería estar conmigo. Ya no quiero regresar a revisar el celular, los mensajes que me hacían dudar. Ya no regresar a sentir que todo en la vida se puede resumir en los sentimientos que se tienen a una persona. No regresar. No más.
Caminé por ese parque pensando en eso. Con mi mirada puesta en el horizonte interrumpido por un edificio, en esta ciudad todo está interrumpido. Caminé de nuevo y no ví para atrás porque ya sabía lo que había, ese parque, el parque Morazán no se movería, siempre estaría ahí. Mañana no regreso al parque, no paso por ahí, porque es sábado.
Gabriel crece y sabe que no está preparado. Camina con unos pasos cada vez más seguro aunque no sabe si volver a ver para atrás significa que no quiere volver o que le da miedo ver lo que perdió por la necesidad de encotrarse a sí mismo, pero esa es la naturaleza de Gabriel. Gabriel es complicado, mucho, rodeando la locura. Y camina por la cuidad pensando un poco en él, pensando un poco en qué estará haciendo, con quién estará riendo... pero no importa, ésta historia es de Gabriel, no de él.
martes, 22 de septiembre de 2009
andrés
Andrés se embriagó otra vez el fin de semana. Eso no es novedad, ni algo raro.
Andrés vive con su madre y su hermana. Ellas como que no lo quieren mucho, su homosexualidad es un gran problema para ellas, un serio problema. Su vida ha estado marcada por el silencio, la discreción y el miedo de mostrarse. Pero cuando salió del closet no hubo puerta que lo volviera a encerrar. Creció en la ciudad, ama la cuidad. Es muy inteligente en cuestiones académicas, tiene habilidades de aprender rápido, pericia, intuición...
Los hombres en su lista es amplia al igual que su mente. Es activista, lucha por los derechos de la homosexualidad y se relaciona con cuestiones de arte, performance, danza... es donde se libera, donde deja salir toda la ira, todo el odio y todo el amor. No es expresivo, pero posee buenos sentimientos. Es crudo, real, frío, concreto, sensible pero también rudo. Pudiera se concho en algunas ocasiones.
En el amor, cree cosas que no deja mostrar; prefiere pensar en ello como sólo sexo o fiesta, ya que uno de sus grandes temores es el compromiso. El sexo es muy importante en su vida. Muy importante. Muy importante. Suele tomar y vivir en la fiesta. La Fiesta.
Dentro de todo busca algo perdido o que nunca ha tenido. Tiene esperanzas dentro de su corazón de encontrarlo. Pero no sabe buscar en dónde, se enreda, se cierra y grita.
Andrés y Gabriel se hicieron amigos en la Universidad por una cuestión de intereses para colarse en la fila para entrar a una soda. Así se conocieron. Son amigos por mucho tiempo. Han vivido cosas juntos. Han llorado juntos, han reído juntos, se han odiado...
Andrés vive con su madre y su hermana. Ellas como que no lo quieren mucho, su homosexualidad es un gran problema para ellas, un serio problema. Su vida ha estado marcada por el silencio, la discreción y el miedo de mostrarse. Pero cuando salió del closet no hubo puerta que lo volviera a encerrar. Creció en la ciudad, ama la cuidad. Es muy inteligente en cuestiones académicas, tiene habilidades de aprender rápido, pericia, intuición...
Los hombres en su lista es amplia al igual que su mente. Es activista, lucha por los derechos de la homosexualidad y se relaciona con cuestiones de arte, performance, danza... es donde se libera, donde deja salir toda la ira, todo el odio y todo el amor. No es expresivo, pero posee buenos sentimientos. Es crudo, real, frío, concreto, sensible pero también rudo. Pudiera se concho en algunas ocasiones.
En el amor, cree cosas que no deja mostrar; prefiere pensar en ello como sólo sexo o fiesta, ya que uno de sus grandes temores es el compromiso. El sexo es muy importante en su vida. Muy importante. Muy importante. Suele tomar y vivir en la fiesta. La Fiesta.
Dentro de todo busca algo perdido o que nunca ha tenido. Tiene esperanzas dentro de su corazón de encontrarlo. Pero no sabe buscar en dónde, se enreda, se cierra y grita.
Andrés y Gabriel se hicieron amigos en la Universidad por una cuestión de intereses para colarse en la fila para entrar a una soda. Así se conocieron. Son amigos por mucho tiempo. Han vivido cosas juntos. Han llorado juntos, han reído juntos, se han odiado...
lunes, 21 de septiembre de 2009
home
Gabriel fue a su casa. Gabriel viene de un pueblo en la parte rural del país, pero a la edad de 20 años se independendizó y vive sólo en San José, donde pertenece.
Fui a visitar a mi madre, me la encontré en su trabajo y me quedé con ella hasta que terminara. Hicimos una cena, una cena deliciosa, una cena planeada. Cocinamos en casa, hablamos en casa, alguna discusión efímera se perdió en la necesiadad de simplemente ser madre e hijo. Madre semi orgullosa de su hijo, pero al fin de cuentas madre. El campo es muy silencioso, la casa de mi madre se ha vuelto sumamente silenciosa, ya no es lo mismo. Los juegetes descansan quietos en una caja de lata, de donde no salen, tan sólo con los afanes de algún recuerdo. Pero no más. La casa se tornó grande para mi madre, ella vive sóla ahí... sóla. Mi hermana y yo nos hemos marchado, pensando en alquilar algún tipo de felicidad en otro lugar lejos de ese pueblo.
Pueblo maldito de mierda. Cuántas veces me hizo llorar ese pueblo, lloré con sus burlas, con sus insultos, con hacerme sentir mal. En el colegio algunas personas me molestaban, cuando camino por algunas calles todavía alguien se atreve a decir algo, a gritar algo. Que tan traumatizante puede ser para una persona que no es heterosexual vivir en un pueblo pequeño, rural y conservador. Debes salir corriendo de ese lugar y venir a fundirte en la ciudad.
Almorcé con algunos de mi amigos de allá. Una va a tener un bebé, es impresionante para mí, me han contado que alguna gente se ha casado. ¿Casado? Sí... casado. Sumamente traumatizante volver a ese pueblo que no se mueve... ni siquiera un parte pequeña de su pensamiento, no se mueve. Es terrible. Los amigos cambian tanto. Algunos me preguntan cosas que me niego a responde, para alimentar el morbo.
Volví a casa. Feliz. En serio. No soy parte de ahí. No soy parte de ese pueblo. Yo soy cuidad. Amo este color gris y este enfermizo olor a smock. Progreso con la cuidad y tengo problemas con la cuidad. Me estanco como la cuidad, me pierdo como ella. Me río como la cuidad y lloro amargamente como ella. Pero acá la indiferencia de todos es una arma de sobrevivencia, en el pueblo la excesiva condescendencia me mata a puñaladas lentas.
Que raro pensar que esto es casa. home.
Fui a visitar a mi madre, me la encontré en su trabajo y me quedé con ella hasta que terminara. Hicimos una cena, una cena deliciosa, una cena planeada. Cocinamos en casa, hablamos en casa, alguna discusión efímera se perdió en la necesiadad de simplemente ser madre e hijo. Madre semi orgullosa de su hijo, pero al fin de cuentas madre. El campo es muy silencioso, la casa de mi madre se ha vuelto sumamente silenciosa, ya no es lo mismo. Los juegetes descansan quietos en una caja de lata, de donde no salen, tan sólo con los afanes de algún recuerdo. Pero no más. La casa se tornó grande para mi madre, ella vive sóla ahí... sóla. Mi hermana y yo nos hemos marchado, pensando en alquilar algún tipo de felicidad en otro lugar lejos de ese pueblo.
Pueblo maldito de mierda. Cuántas veces me hizo llorar ese pueblo, lloré con sus burlas, con sus insultos, con hacerme sentir mal. En el colegio algunas personas me molestaban, cuando camino por algunas calles todavía alguien se atreve a decir algo, a gritar algo. Que tan traumatizante puede ser para una persona que no es heterosexual vivir en un pueblo pequeño, rural y conservador. Debes salir corriendo de ese lugar y venir a fundirte en la ciudad.
Almorcé con algunos de mi amigos de allá. Una va a tener un bebé, es impresionante para mí, me han contado que alguna gente se ha casado. ¿Casado? Sí... casado. Sumamente traumatizante volver a ese pueblo que no se mueve... ni siquiera un parte pequeña de su pensamiento, no se mueve. Es terrible. Los amigos cambian tanto. Algunos me preguntan cosas que me niego a responde, para alimentar el morbo.
Volví a casa. Feliz. En serio. No soy parte de ahí. No soy parte de ese pueblo. Yo soy cuidad. Amo este color gris y este enfermizo olor a smock. Progreso con la cuidad y tengo problemas con la cuidad. Me estanco como la cuidad, me pierdo como ella. Me río como la cuidad y lloro amargamente como ella. Pero acá la indiferencia de todos es una arma de sobrevivencia, en el pueblo la excesiva condescendencia me mata a puñaladas lentas.
Que raro pensar que esto es casa. home.
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